miércoles, 24 de mayo de 2017

TANITH LEE, SEÑORA DE LA NOCHE

Hoy se cumple el segundo aniversario del fallecimiento de la maravillosa Tanith Lee, autora de casi cien novelas de ciencia-ficción, fantasía y horror (y más de 300 relatos cortos), pero que por desgracia ha caído en el olvido en años recientes. Aparte de ciertas editoriales pequeñas que intentan mantener su vasta obra en nuevas ediciones, la gran mayoría de su catálogo ha caído out of print. Las grandes editoriales dejaron de publicar sus novelas por alguna razón desde hace mucho. (Tanith Lee siempre mantuvo hasta el final que ella seguía escribiendo, pero ya nadie la quería publicar). Debido a la fecha, hoy en la madrugada me preguntaron por Twitter cuál libro de ella les recomendaba yo. Mencioné mi favorito, y poco después no pude evitar nombrar otro más que me gusta casi tanto. En menos de un minuto recomendé otro más, y antes de darme cuenta ya llevaba varios. Twitter siendo Twitter, es muy difícil explicar por qué recomiendo ese libro o aquel otro, así que se me ocurrió mejor desempolvar el blog para poder explayarme mejor.


Mi primera recomendación es, por mucho, DEATH’S MASTER. El libro es parte de una serie, The Tales of the Flat Earth, pero se puede leer sin haber leído la primera parte, NIGHT’S MASTER, "el Señor de la Noche". (Por otra parte, NIGHT’S MASTER también es muy bueno, así que no pierden nada si también lo leen.). DEATH’S MASTER, a diferencia del primero, es una verdadera novela, no una colección de cuentos cortos relacionados temáticamente (aunque NIGHT’S MASTER fue nominada como Mejor Novela al World Fantasy Award en 1979). Es una novela de prosa elaborada, casi decadente, con una trama igual de barroca, como si sacada de las Mil y Una Noches. La Tierra Plana es literalmente un mundo plano que flota a la deriva a través del caos sin forma, un océano sin fin. Es un mundo poblado por dioses y demonios. El bajo mundo, infestado por monstruos, es en donde yace la gloriosa ciudad de Druhim Vanashta. La única manera de acceder a este “infierno” es a través de un volcán extinto, donde hay tres enormes puertas. Héroes y villanos intentan entrar, pero no todos son dignos de ser escogidos por el Señor de la Noche para convertirse en sus amantes carnales. Es un libro lleno de imaginación y sensualidad, de perversiones y sueños locos. Fue el primer libro que leí de Tanith Lee en mi vida y nunca he olvidado el gran impacto que tuvo en mi como muy joven lector. Nunca dejo pasar una oportunidad para recomendarlo a incautos que no saben que solo va a ser el inicio de una adicción de por vida.


Si prefieren Ciencia-Ficción sobre Fantasía, dos muy buenas opciones son BITING THE SUN y THE SILVER METAL LOVER. El primero es una compilación de dos novelas, DON’T BITE THE SUN (de 1976) y DRINKING SAPPHIRE WINE (1977), sobre una joven adolescente sin nombre que rechaza la utopía del mundo donde vive. Es una sociedad tan perfecta que ni siquiera puedes morir, no importa cuántas veces te intentes suicidar. Ella y sus amigos cambian de sexo a su antojo (son novelas de los 70s, recuerden), y disfrutan de todo tipo de drogas y actividades promiscuas en una vana búsqueda por algún tipo de felicidad. Sus amigos lo logran, eventualmente, pero no nuestra protagonista que descubre que ella (como tantos de nosotros) no tiene lugar ni siquiera en el mundo perfecto. THE SILVER METAL LOVER es una novela de principio de los 80s, donde una joven mujer se enamora de un robot, una maquina humanoide programada para ser un artista. Un robot que parece perfecto, bellísimo... mientras que nuestra narradora está muy consciente de sus propios defectos. Lo que parecería una novela de romance barata pronto se convierte en algo más.


La serie de novelas y relatos de Paradys (una especie de París alternativo) están reunidas en cuatro libros que se publicaron en la década de los 90s, y son un extraño hibrido de horror, erotismo y novela gótica. A lo largo de los libros la ciudad se muestra en un estado continuo de cambio. Inclusive el nombre varía de una historia a la siguiente, de Paradys a Paradis a Par Dis a Paradise. El primer libro de la secuencia, THE BOOK OF THE DAMNED, es quizá el mejor, con cada una de sus tres novelas cortas divididas por tonalidades de color (“Stained with Crimson”, Malice in Saffron” y “Empires of Azure”). Cada libro se puede leer en el orden que uno prefiera, aunque el último volumen, THE BOOK OF THE MAD, agarra muchos de estos elementos para lograr una especie de final. Hay que mencionar además que lo que Tanith Lee hizo con París en estos libros también lo hizo con Venecia en su serie The Secret Books of Venus, también muy recomendada.


Finalmente, me gustaría recomendar uno que rara vez veo mencionado en este tipo de listas, TAMASTARA, que junta todos sus relatos de horror y fantasía en la India, tierra de misterios y milagros que resulta terreno fertil para sus delirios orientales. Pero si vamos para el caso, también podría recomendar sin mucho cargo de consciencia su novela histórica sobre la Francia revolucionaria, THE GODS ARE THIRSTY, o su novela de horror claustrofóbico, VIVIA, o hasta THE BIRTHGRAVE, su primera novela publicada y que la hizo famosa. El punto es que Tanith Lee dejó tantos libros tras de sí que aun los que ya la conocen es muy posible que les falte más de uno por leer, y no se me ocurre mejor manera de celebrar la vida de esta gran escritora que buscarlos y beber de las palabras de esta gran escritora.

miércoles, 22 de febrero de 2017

CYBERPUNK!

La semana pasada una persona me felicitó por mis artículos sobre steampunk en este blog, mencionó que habían sido de gran ayuda para él y sus amigos, pero que por qué nunca había hecho lo mismo con el cyberpunk. Confieso que me quedé con el ceño fruncido (por desgracia ocurre con frecuencia). Las novelas cyberpunk fueron tan fundamentales en mi vida, tan poderosa su influencia, que la verdad jamás se me ocurrió que para otros quizá no. Nunca pasó por mi cabeza que hay gente que no creció con ellas y que quizá encontraría de utilidad una brevísima lista de recomendaciones sobre el tema. Ya que desempolvé el blog para su sexto aniversario hace unos días pensé ¿por qué no?


Si se meten a Wikipedia leerán que existen varios antecedentes a lo que eventualmente se conoció como el “movimiento cyberpunk”, desde libros de los 70s como THE SHOCKWAVE RIDER de John Brunner hasta inclusive las novelas de los 50s de Alfred Bester, pasando por obras varias de los 60s de Delany y Harlan Ellison y hasta William Burroughs. Mas apropiadamente, mencionan la novela corta de Vernor Vinge, “True Names” que se acerca mucho más a la particular estética que identificaría luego al movimiento. Todo eso es correcto, supongo, pero para propósitos prácticos todo inicia con un solo hombre. Según yo, no hay otro lugar donde empezar que con William Gibson. Solo para variar, sin embargo, me gustaría iniciar no con su monumental novela NEUROMANCER sino con esos cuentitos anteriores que aparecieron en la revista OMNI a principios de la década de los 80s. Todos ellos aparecen juntos en BURNING CHROME, su primera (y hasta ahora única) colección de ficción corta. Relatos donde ya aparece esa sensibilidad noir del movimiento. De criminales callejeros de poca monta, usualmente adictos, abusando de la tecnología con fines para los que jamás fue creada. Protagonistas amorales que no les interesa ayudar a nadie más que a ellos mismos. Criminales que están destinados al fracaso y la destrucción, no porque sean los malos de la película (todo lo contrario) sino porque en nuestro mundo actual el individuo siempre es aplastado por el sistema (y las historias cyberpunk no ocurren en otros mundos en futuros distantes sino aquí mismo, en los barrios bajos el día de pasado mañana). No es difícil entender porque se volvió tan popular en países como México. Historias que se inspiraban más en Raymond Chandler que en Isaac Asimov. En particular creo que son tres los cuentos en esta colección que sirven como piedras angulares sobre las que se edificó todo lo que vino después. Es en “Burning Chrome” donde por primera vez viajamos a través del ciberespacio. Se podría argumentar que las maravillosas escenas en el ciberespacio de NEUROMANCER (y sus dos secuelas) son tan solo meras repeticiones de lo que vemos en “Burning Chrome”. Es en “New Rose Hotel” donde vemos a nuestros protagonistas perderlo todo al final (hasta la mujer, que por supuesto los acaba traicionando) a pesar de todos sus esfuerzos por vencer al sistema. Es en “Johnny Mnemonic” donde encontramos una versión ligeramente más romántica del protagonista criminal, casi el prototipo de Case en NEUROMANCER y Bobby en COUNT ZERO. Me alarma cuando escucho a gente decir que han leído y amado NEUROMANCER pero no estos tres relatos de BURNING CHROME. Si existe el argumento que si lees NEUROMANCER en realidad ya no necesitas leer lo que vino después, yo argumentaría que si lees estos relatos cortos en realidad ya no necesitas leer NEUROMANCER.


Lo que no quiere decir que no deban leerlo, por supuesto. En mi Top 5 personal de todos los tiempos tengo a NEUROMANCER, punto. NEUROMANCER, de 1984, no solo es la novela que da inicio oficial al movimiento como tal sino la que lo encapsula por completo. Todo lo que vendría después en otros libros de otros autores ya está aquí presente. El mismo Gibson famosamente ha admitido en más de una entrevista que no es su novela favorita. La considera un libro muy “adolescente”. Quizá tenga razón (y quién soy yo para discutir con Gibson, sobre todo acerca de su propia obra). Libros posteriores están mejor trabajados, son más eficientes si quieren, pero es precisamente ese derroche sin control de ideas y conceptos, producto de un entusiasmo casi juvenil, lo que amo de NEUROMANCER. Novelas más recientes como THE PERIPHERAL quizá estén “mejor escritas” y me gustan pero no me encantan. No tiene caso repetir una sinopsis de la trama de NEUROMANCER. En el improbable caso que no lo hayan leído pues en vez de perder el tiempo en este blog mejor búsquenlo. (Eso sí, por favor léanlo en inglés. Mucha gente me ha advertido que la traducción al español es pésima)


Lo que si me gustaría aclarar es que NEUROMANCER es una historia completa. No se necesitan comprar o leer sus secuelas para entenderlo. (Un arte perdido hoy en día. Si no, vean al sobrevalorado Brandon Sanderson). Las dos novelas que le siguen son solo secuelas en el sentido temático. Algunos personajes menores vuelven a aparecer, algunos lugares son los mismos, pero cada una se sostiene por sí sola. Recuerdo bien cuando dos años después de NEUROMANCER apareció COUNT ZERO en el numero #100 de ASIMOV’S, la primera vez en su historia que serializaban una novela en sus páginas. Un evento muy especial para un número muy especial. COUNT ZERO es de hecho una lectura menos densa, mucho más ágil, que NEUROMANCER. Tengo amigos que hasta la prefieren. Yo no llego hasta ese extremo pero es obvio que Gibson usa más escenas de acción y menos conceptos en este segundo libro. Gibson estaba madurando como escritor y el libro sufre (en mi opinión) debido a esto. MONA LISA OVERDRIVE, por el contrario, tiene una trama endemoniadamente complicada. Recuerdo que ya estaba a punto de terminarlo cuando me di cuenta que no estaba muy seguro quién le había hecho qué a quién. Casi 30 años después todavía no estoy seguro si lo entendí todo. Ciertamente Chandler habría estado orgulloso.


El cyberpunk empieza con Gibson pero por supuesto no es su único representante. En 1986 aparecería el otro libro cuya importancia histórica es igual de grande que la de NEUROMANCER para el movimiento. Durante años un joven escritor de Texas de nombre Bruce Sterling se había dedicado a publicar una serie de artículos donde clamaba por un nuevo tipo de CF, que se alejara de los mismo viejos clichés de los últimos 50 años. Lo hacía en su propio fanzine de nombre CHEAP TRUTH que leía tan solo un puñado de personas y cuando aparecieron las historias de Gibson las tomó como ejemplo de lo que el medio era capaz de hacer. No tardó mucho en encontrar a otros escritores inconformes con gustos similares. Es en su antología MIRRORSHADES donde el cyberpunk se convierte en un verdadero movimiento oficial, casi de protesta literaria. Aun desde el primer momento en que salió, MIRRORSHADES se vendió como la antología cyberpunk. La colección de relatos contra la que todas las demás se tendrían que comparar. Tanto así, que de hecho muy pocas otras antologías cyberpunk, entonces o ahora, llegaron a salir. Parecía no haber nada más que decir sobre el tema. Lo cual en realidad es muy curioso porque si me preguntan a mí ninguno de los relatos aquí presentes está entre lo mejor de cada autor. “Petra” de Greg Bear es una curiosa elección, por ejemplo. No solo no es de mis favoritas suyas sino que ni siquiera es muy cyberpunk que digamos. “Blood Music” habría sido una mucha mejor opción (Sterling menciona en su prólogo que no incluyó algunos relatos porque habían sido tan exitosos que ya aparecían en muchas otras partes. Muy bien, en ese caso habría preferido “Tangents”). “Tales of Houdini” de Rudy Rucker, es otro relato cuya relación con el cyberpunk es tenue por no usar otra palabra. “The Gernsback Continuum” de Gibson es uno de mis favoritos de todos los tiempos pero de nuevo, no me parece particularmente cyberpunk. (Las exactas mismas palabras usaría con “Mozart in Mirrorshades” de Sterling & Lewis Shiner). No vayan a pensar que no hay excelentes relatos cyberpunk. “Freezone” de John Shirley es perfecto, igual que “Snake-Eyes” de Tom Maddox así como “400 Boys” de Marc Laidlaw, estos últimos dos también de OMNI, pero la verdadera importancia de MIRRORSHADES es el prólogo de Sterling que sirve como manifiesto cultural de todo el movimiento. Que le da forma y propósito. Que le da voz a una brecha generacional dentro del género. El cyberpunk, nos dice Sterling, es un producto exclusivo de los 80s. Igual que los punks de los 70s alejaron a la música de la elegancia casi sinfónica del rock progresivo, estos nuevos punks alejan a la CF de la influencia de los años 40s. Una estética que se vio repetida en los videos de MTV y en la cultura hacker. En la música hip hop de Nueva York y Los Ángeles, así como en la música electrónica de Londres y Tokio. Más que nada era un movimiento internacional, no solo anglófilo, que intentaba escapar de los provincialismos gringos. Una alianza de las nuevas tecnologías y la contracultura. La contracultura de los 60s era en gran parte anti-tecnología. La de los 80s era todo lo contrario por la sencilla razón que la tecnología ya no estaba en las manos de las elites sino al alcance de todos. Las computadoras personales son el LSD de los 80s, dijo Timothy Leary. La CF, por lo menos nominalmente, siempre ha sido sobre el impacto de la tecnología en la sociedad, y los días de la tecnología aislada en laboratorios es cosa del pasado. La tecnología está en las calles. Como reza el famoso aforismo de Gibson, citado aquí y en mil partes: “The street finds its own uses for things”. Después de MIRRORSHADES ya nada fue igual.


Ya para terminar podría hablar de alguna de las novelas clásicas que surgieron a fines de los 80s, como ISLANDS IN THE NET de Bruce Sterling, o la excéntrica SOFTWARE de Rudy Rucker (aunque ninguna de las dos tiene esa sensibilidad noir de los libros de Gibson es indudable que comparten ese espíritu anárquico del movimiento), o sin duda WHEN GRAVITY FAILS de George Alec Effinger que abandona las ya trilladas ciudades gringas y japonesas por el Medio Oriente (siempre es divertido cuando la novela ocurre en el Tercer Mundo) o TEA FROM AN EMPTY CUP de Pat Cadigan, que le ganó el mote de reina del cyberpunk (más que nada porque esencialmente era la única mujer que escribía en ese género por ese entonces). Libros como el irregular pero brillante METROPHAGE de Richard Kadrey o SNOW CRASH de Neal Stephenson, que durante mucho tiempo parecía ser la “ultima” novela cyberpunk, o ALTERED CARBON de Richard K. Morgan (que demostró que todavía existían algunas cosas nuevas que hablar dentro del movimiento). Preferiría, sin embargo, dedicar el último párrafo a un libro que por alguna razón ha quedado olvidado pero que en mi opinión sigue siendo uno de los mejores que el cyberpunk produjo.


Michael Swanwick es mejor conocido hoy en día por su obra de los últimos 20 años, que poco o nada tiene que ver con el cyberpunk. Se le recuerda, además, sobre todo por sus relatos más que por sus novelas, y VACUUM FLOWERS fue tan solo la segunda que escribió. En mi opinión, sin embargo, creo que pocas veces la volvió a superar (quizá solo con STATIONS OF THE TIDE que no tiene nada que ver con el cyberpunk). Nuestra protagonista es una muchacha que en realidad es una personalidad grabada en el cuerpo de otra mujer. Una personalidad que es propiedad legal de una corporación que desea explotarla y venderla. Por tal razón se da a la fuga. Pequeño problema, mientras huye la personalidad original de la mujer cuyo cuerpo usa empieza a regresar. Solo hay espacio para una personalidad pero ¿quién merece ganar? Lo que parecería un dilema ético moral tipo Robert Silverberg es tan solo uno de los aspectos de esta novela. Su escape la lleva desde el cinturón de asteroides hasta Marte y la Luna. La ambientación en el espacio exterior en hábitats orbitales y cilindros O’Neill quizá nos recuerde más a SCHISMATRIX de Sterling (que no es exactamente cyberpunk) pero a todos los lugares donde llega encuentra unicamente a los marginados de cada sociedad. Esto es cyberpunk a más no poder. 

A principio de los 90s, Sterling y Gibson pronunciaron que el cyberpunk había muerto. El movimiento se había vuelto tan popular que, al igual que la música punk de fines de los 70s, había sido asimilado por el sistema. Entiendo el punto y hasta cierto punto estoy de acuerdo, pero como Richard K. Morgan demostró este siglo, esa no es razón para abandonarlo por completo y por supuesto nada nos impide seguir disfrutando de todas estas joyas que el cyberpunk nos obsequió. Sobre todo si es la primera vez que las van a leer. Los envidio...

viernes, 10 de febrero de 2017

SEXTO ANIVERSARIO

Se dice rápido, pero se tiene que vivir un segundo a la vez. Seis años desde que inicié este blog. Seis años que se han ido como agua, seis años que parecen más. Por un lado, parece ayer que escribí la primera postal, lo recuerdo con mucha claridad, y por otro no recuerdo un tiempo cuando no escribía mi blog. Casi 200 mil visitas después es difícil reconocer lo mucho que ha cambiado mi vida gracias al blog. Todos los amigos nuevos que he conocido y los viejos que he vuelto a encontrar gracias al mismo. Para celebrar la fecha se me ocurrió desempolvar el blog (por razones que no vienen al caso, decidí descontinuarlo hace un par de meses) y en vez de hacer algo especial simplemente platicar sobre mis lecturas de la semana. Después de todo, ese era el propósito original hace seis años.

Da la casualidad que no es un solo libro el que me ocupó esta semana sino varios, ya que me estoy intentando poner al corriente con los relatos cortos de un puñado de autores que me ven con ojos enojados desde la pila de libros “por leer” desde hace más tiempo del que estoy dispuesto a admitir. Escritores de obra excéntrica, difícil de clasificar. Lo que los gringos, para propósitos prácticos, etiquetan como literatura Weird, aunque tan solo leyendo a este trio uno se puede dar cuenta de lo limitante e insuficiente que es esa palabra. Por azares del destino son escritores que por una u otra razón no son muy conocidos aquí en Latinoamérica, así que quizá esta breve postal pueda servir como guía para algunos lectores. Después de todo, ese era el propósito original hace seis años.


No tengo ni la menor idea por qué Brian Evenson no es más famoso aquí y en todas partes. En un mundo ideal sería tan admirado como Thomas Ligotti, o John Collier. Ha ganado cuatro premios O. Henry, ha sido finalista en múltiples ocasiones del World Fanatsy, del Shirley Jackson, del Edgar, y sin embargo nunca he visto algún libro suyo traducido al español. Estoy seguro que debe existir alguno, pero tomando en cuenta el ya enorme número de libros a su nombre pues debería haber más. A pesar de que en las historias de Evenson rara vez hay algún elemento sobrenatural se le suele catalogar como escritor de horror y no es difícil entender la razón. Sus relatos están empapados con una creciente sensación de desasosiego, de que algo está mal, de que algo terrible está a punto de ocurrir. Una sensación que mediante avanza el relato se vuelve abrumadora, casi insoportable. Relatos como “Past Reno”, que es casi exclusivamente sobre un hombre manejando solo en una carretera, algo que todos hemos hecho en alguna ocasión. El problema muchas veces parece tener una explicación lógica, algún problema médico, como en el caso de “A Collapse of Horses” o “Fugue State”, pero no por eso dejan de afectarnos de igual manera. En los ejemplos anteriores, estados alterados de la mente producen las más horripilantes consecuencias que habrían hecho que Philip K. Dick se echara a correr.


Cualquiera de sus muchas colecciones tiene mucho que ofrecer, ya sea THE WAVERING KNIFE o A COLLAPSE OF HORSES o CONTAGION, pero escojo la extraordinaria FUGUE STATE si por ninguna otra razón porque aquí es donde pueden encontrar a “Mudder Tongue”, la extraña historia donde el lenguaje de un hombre se desasocia de su cabeza, casi como un ente independiente. Las palabras que salen de su boca nada tienen que ver con las que quiere decir. El lector, por lo menos un servidor, debe de tener cuidado al leerlo. Hay momentos donde, gracias a la prosa de Evenson, parecería muy fácil caer en el apuro del protagonista. Asomarse tan cerca del precipicio de la locura a veces da pánico de caer al abismo del que ya no saldrás tan fácil. Lo mismo me ocurrió con “Invisible Box” donde una mujer tiene una noche de sexo con un mimo solo para después imaginar que está atrapada en una caja invisible por el resto de sus días. Hay que hacer un esfuerzo consciente para recordar que solo estás leyendo un cuento. En resumen, los relatos de FUGUE STATE no son aptos para cardiacos de mentes susceptibles...


Nathan Ballingrud es otro escritor por desgracia virtualmente desconocido aquí en México, a pesar de que sale todos los años con por lo menos algún relato en una de las antologías anuales de lo Mejor de Horror, así como frecuente participante además en antologías de Ellen Datlow como FEARFUL SYMMETRIES o LOVECRAFT UNBOUND. Hasta hoy solo existe una colección de su trabajo, la sorprendente NORTH AMERICAN LAKE MONSTERS. Como pueden ver en la portada, a menudo lo comparan con Raymond Carver, lo cual puede parecer pretencioso (por no decir injusto) si no fuera porque creo que tienen toda la razón. A diferencia de con Evenson, aquí sí van a encontrar a monstruos sobrenaturales, es solo que son casi incidentales a la trama, como en el maravilloso y trágico “The Monsters from Heaven” donde los ángeles caídos que empiezan a aparecer por todo el mundo son el mero fondo de la historia de una pareja cuyo hijo fue secuestrado hace años. Ciertamente Carver aprobaría, creo yo. Otra similitud con Carver son sus protagonistas desagradables, violentos y no muy inteligentes, que hace difícil empatizar con ellos aun cuando solo vemos su punto de vista en cada relato. “North American Lake Monsters", que da nombre a la colección es un perfecto ejemplo. A partir de una premisa similar a la clásica “The Drowned Giant” de Ballard vemos la desintegración del matrimonio de un exconvicto. Es decir, los clichés de horror cósmico se quedan cortos cuando deben encarar situaciones que de verdad nos asustan.


Laird Barron quizá sea el más conocido de los tres, si tan solo por los frikis de Lovecraft que constantemente lo quieren adoptar como uno de ellos. Eso no tiene nada de malo, por supuesto, pero si me disculpan, los relatos de Barron son mucho más. En mi experiencia es muy difícil escoger entre sus colecciones. Mi favorita sigue siendo THE BEAUTIFUL THING THAT AWAITS US ALL, sobre todo por “Blackwood’s Baby” que puede parecer texto de HP Lovecraft… si lo hubiera encontrado y rescrito Joe Lansdale (o Mike Resnick); por “The Men from Porlock” que fue incluido en THE BOOK OF CTHULHU en 2011, pero que en realidad no se parece a ningún otro cuento que vayan a leer en su vida. Más que terror aquí encaramos algo verdaderamente mítico; por “Hand of Glory”, que ya mencioné alguna vez cuando hablé de THE BOOK OF CTHULHU II. A diferencia de con los autores anteriores, las mujeres muchas veces son protagonistas en los relatos de Barron y salen mejor libradas (leyendo a Evenson es difícil no darse cuenta que la joven harpía manipuladora de “Cult” es tan castrante como la joven harpía manipuladora de “Seaside Town”, pero bueno, estoy seguro que sus problemas habrá tenido en la vida real), como es el caso de “The Carrion Gods in their Heaven”. En resumen, me parece que algunos de los mejores escritores de ficción corta hoy en día están laborando en un estado de anonimidad casi absoluta en lo que refiere a nuestro país y ojalá se pudiera cambiar esta situación. Cuando conozco cada semana a jóvenes que desean convertirse en escritores me encantaría que pudieran ver algo de este material, y no solo las mismas historias de hace 50 años que ya todos nos sabemos de memoria, para que pudieran descubrir las verdaderas posibilidades del medio.


lunes, 28 de noviembre de 2016

NOVELAS INVISIBLES

Hace unos meses organicé en mi muro de Facebook la “semana de Oldies but Goodies”, donde la idea era platicar sobre novelas injustamente olvidadas. Un ejemplo perfecto era THE JESUS INCIDENT de Frank Herbert y Bill Ransom. Herbert ganó la inmortalidad gracias a DUNE, lo cual es muy merecido y lo que sea, pero me preocupa que es la única novela suya que la gente (inclusive lectores de CF) parece conocer hoy en día. Se me ocurren varios libros suyos que, quizá sin ser tan ambiciosos como DUNE, son muy entretenidos y también merecen nuestra atención. THE DOSADI EXPERIMENT, por nombrar uno, y sobre todo THE JESUS INCIDENT (quizá mi segunda favorita suya). Las meditaciones sobre religión y poder en esta novela son tan fascinantes como las de cualquier libro de la saga de DUNE. Cuando pienso en AIs renegadas no pienso en HAL sino en Ship, enseñando a su tripulación cautiva la costumbre de WorShip…


Pensando más sobre este asunto me doy cuenta que ni siquiera es necesario escarbar entre los libros viejos de mi colección. Por desgracia, esto mismo ocurre con mil y un novelas recientes. Tan solo fijándome en mis anaqueles de fantasía encuentro varios ejemplos. Me da gusto ver que tanta gente compre cuanto libro escriba Brandon Sanderson pero si tan solo un poco de toda esa atención se fijara en otras obras creo que muchas personas se llevarían una muy agradable sorpresa. (Por mi parte yo ya no leo a Sanderson desde que se dedica a vender por kilo. No conforme con trilogías de libros de mil páginas cada uno, ahora nos ofrece series de diez novelas. Si hay ilusos dispuestos a caer en esa estafa, adelante. Personalmente me quedo con su brillante ELANTRIS de hace una década, donde demostró que si quisiera es capaz de entregarnos historias completas en un solo libro)


No se me ocurre un mejor caso de un libro que los lectores de Sanderson disfrutarían enormemente que ACACIA de David Anthony Durham. Una novela multi-generacional poblada con un elenco de docenas de narradores. Algunos quizá la comparen con la novela A GAME OF THRONES, y en efecto la familia del monarca comparte más de una similitud con los Stark (en algún momento los cuatro hijos e hijas del rey deben esparcirse a lo largo del reino para sobrevivir después de su asesinato), pero a mí en realidad me recordó más a las primeras novelas de Malazan de Steven Erikson de hace 20 años. Hay tantos personajes, no secundarios sino cada uno narrando su propio capitulo, que a veces hay que esperar cientos de páginas para poder volver a ver al mismo personaje. En ese respecto supongo que el equivalente en ciencia-ficción más apropiado serían las novelas de Peter F. Hamilton. Se trata de una historia de enorme complejidad, con suficiente material para saturar trilogías y tetralogías de autores menores. A pesar de pertenecer al género de la fantasía épica en realidad Durham se enfoca más en los aspectos políticos de su elaborado universo. Si alguna vez leyeron PRIDE OF CARTHAGE del mismo autor ya saben qué esperar. Aun cuando la historia es relativamente auto-conclusiva Durham escribió luego un par de secuelas (el mapa del mundo conocido al principio de cada libro se expande cada vez más) que pueden o no leer.


Un libro igual de bueno, en mi opinión, es A SHADOW IN SUMMER de Daniel Abraham. Por supuesto, Abraham es la mitad del conocido seudónimo “James S. A. Corey”, que tanto éxito ha logrado en años recientes con su space opera The Expanse. Para que no digan que ataco a todas las series solo porque sí, esta novela fue escrita como la primera parte de una tetralogía, The Long Price Quartet. Estas cuatro novelas fueron las primeras que escribió y en cierta forma las menos conocidas. Hasta su nueva serie de fantasía, la saga de Dagger & Coin, ha recibido mucha más publicidad (en parte gracias al éxito en la TV de la adaptación de la primera novela de The Expanse). En mi opinión, sin embargo, estos cuatro libros son los mejores que escribió. Desde el principio es una historia que echa de cabeza a las convenciones del género. El joven protagonista del prólogo, que a primera vista parece el obvio candidato a ser no solo el héroe de la historia sino además el “Escogido” de tantísimas series de fantasía, resulta ser en realidad un personaje secundario. La magia en este universo está basada en los andat, “ideas que reciben forma tangible” gracias a las descripciones de las mismas por parte de poetas. Estos poetas-guerreros, a su vez, son entrenados en monasterios que parecen sacados de alguna fantasía china. (Más que escenario medieval parece de leyenda oriental). La mayoría de los poetas fracasan al intentar “expresar” a los andat, la descripción tiene que ser muy precisa, y aun los que lo logran acaban perdiendo el control eventualmente del poder que han conjurado. Este tipo de magia basada en poesía me recuerda mucho las novelas de Ken Scholes. Otro fascinante detalle es el lenguaje corporal de los personajes, que aquí no es mera descripción por parte del autor sino un verdadero lenguaje, como si en un libro de Jack Vance. Con el giro de una muñeca, combinado con un gesto facial, un personaje es capaz de comunicar un significado muy diferente al de sus palabras. Los “buenos” de la historia dependen tanto de la magia que menosprecian el desarrollo tecnológico, algo que los “malos” no hacen. Claro, la diferencia entre los chicos buenos y los malos se vuelve borrosa mediante avanza la historia. De nuevo, hay cuatro libros en la serie pero en realidad cada uno se puede leer independientemente de los demás (entre cada libro hay como 15 años de diferencia) aunque es obvio que funcionan mejor si se leen cronológicamente y así evitar el inevitable spoiler. Personajes que apenas nacen en el primer volumen se vuelven protagonistas del tercero, por ejemplo. Muy recomendados.


Un libro que no parecería necesitar atención es THE GOBLIN EMPEROR de Katherine Addison, ya que ganó el Locus a Mejor Novela de Fantasía hace un par de años y fue nominado al Hugo y al Nebula, y sin embargo no veo a nadie en Latinoamérica platicando sobre el mismo. (Casualmente en el podcast que grabé el sábado anterior, Antonio Díaz lo recomendó. Como siempre, en España no van atrás de la curva). Confieso que la única razón por la que lo compré el año pasado fue para cumplir el mínimo para recibir mi envío gratis. Admito que tardé bastante en animarme a leerlo. Cuando finalmente lo hice creo que terminé sus más de 500 páginas en tres días. Un muchacho mestizo, mitad elfo mitad duende, es el cuarto hijo del emperador. Debido a su sangre impura y por ser tan solo el cuarto en la sucesión lo mandan a vivir lejos del palacio y su corte. Una existencia simple y solitaria bajo el cuidado de su cruel primo (a su vez, otro exiliado de la corte). Todo esto cambia cuando el monarca y sus tres hijos mueren todos en un accidente aéreo (a pesar de parecer fantasía tradicional no tiene un fondo medieval sino más bien steampunk). A partir de este momento el joven asciende al trono y es llevado con prisas de vuelta al palacio donde debe aprender cómo ser emperador más pronto que tarde. Bajo la excusa de que el muchacho ha vivido toda su vida ajeno a la corte y sus elaboradas tradiciones la autora nos va explicando todo, paso por paso, quién es quién, por qué eso es así o asá, estableciendo un muy complejo worldbuilding sin que en ningún momento parezca que estamos leyendo párrafo tras párrafo de torpes infodumps. Como en las novelas tradicionales, el protagonista sirve como extensión análoga del lector. Sigo sorprendido de lo mucho que disfruté esta lectura. En cierta forma es una novela de fantasía de la vieja escuela. No pretende reinventar el género, como Abercrombie o Martin. El protagonista, a pesar de eventualmente revelar fuerza insospechada al principio, es verdaderamente bueno y amable, sin muchos matices de gris (como un personaje de Richard K. Morgan, digamos) y sin embargo su personaje nunca empalaga. Por el contrario, la escritora sabe su oficio y todos los personajes están muy bien desarrollados. En este palacio hay conspiraciones dentro de conspiraciones, así que hay que poner atención desde el principio. Otro libro que creo merece el interés de toda esa gente que se forma como lemmings en la firma de autógrafos de Sanderson…

lunes, 17 de octubre de 2016

LAS NOVELAS DE DOCTOR WHO (Capitulo Dos)

La aparición de DOCTOR WHO: THE MOVIE en 1996 significó el fin de las novelas de Virgin, pero no el final de las novelas de DW. Después de cancelar la licencia de Virgin, la BBC inició su propia serie de novelas. Al igual que con Virgin habría dos líneas paralelas: las Eighth Doctor Adventures (EDA) y las Past Doctor Adventures (PDA), que ahora incluirían también al Séptimo Doctor. Igual que con Virgin ambas líneas eran mensuales, como series de comics (o series de novelas pulp, tipo Doc Savage o The Shadow, de los años 30s por usar una analogía más apropiada). Es decir, la BBC intentaba no mover el bote. Querían que nada cambiara. Era evidente su temor por alterar la exitosa formula de Virgin. Por supuesto, las cosas no fueron tan sencillas…


Para empezar, muchos de los fans se habían molestado cuando la BBC, la malvada corporación gigante en este escenario, abusó de su poder y le quitó la licencia a Virgin y a su establo de fans convertidos en escritores. El hecho que la nueva serie de televisión con el Octavo Doctor jamás se logró realizar solo empeoró el asunto. ¿Cuál había sido el punto de todo esto? ¿Acaso era posible, además, que lograran reproducir el nivel de calidad y consistencia que Virgin solo había logrado tras muchos años de trabajo? La respuesta, al principio, fue por desgracia un rotundo no. Los primeros libros de la BBC que salieron durante ese año resultaron… atroces. Creo que no existe otra palabra que mejor los pueda describir. Recuerdo lo desilusionado que yo estaba. Al igual que la gran mayoría de los fans, temí lo peor. Esa pequeña chispa de magia que Virgin había logrado crear casi por accidente parecía perdida. Todo esto cambió en 1997 con ALIEN BODIES y Lawrence Miles. Me es muy vivido el recuerdo mientras leía la novela. Esto no era una gran  novela de Doctor Who, esto era una gran novela de ciencia-ficción. Esto iba más allá de lo que Virgin nunca logró. De un solo golpe Miles no solo había salvado al personaje sino creado además un universo entero. Faction Paradox, la secta liderada por Grandfather Paradox y que viajan en el tiempo con el único producto de crear paradojas, lo que más teme todo Time Lord, hizo su primera aparición en este libro. Cuando se cambió del calendario juliano al gregoriano se “perdieron” once días, del 2 al 14 de septiembre, y Faction Paradox vive en ese Imperio de los Once Días. Es en ALIEN BODIES donde se menciona por primera vez la famosa Time War, librada al final del tiempo y el espacio entre los Time Lords de Gallifrey y un misterioso enemigo, un elemento que luego agarrarían para la nueva serie de televisión casi diez años después. Tardis vivientes, Tardis de guerra, futuras encarnaciones del Doctor más allá de la doceava, embajadores conceptuales, el libro es un cofre del tesoro lleno de ideas locas y descarriadas. Para detener la amenaza de Faction Paradox fueron necesarias varias novelas, entre ellas UNNATURAL HISTORY de Jonathan Blum & Kate Orman y sobre todo la monumental INTERFERENCE de Miles en 1999. Romana regresó, convertida en una tirana en Gallifrey que perseguía a su viejo amigo el Doctor implacablemente, creyendo que era la única manera de detener el fin de la Creación. Por desgracia, quizá habían demasiadas ideas en estos libros y los editores de la BBC se sentían incomodas ante la avalancha de conceptos nuevos. Trágicamente decidieron que otros escritores debían continuar el arco. Furioso, Lawrence Miles renunció.


Por suerte, los demás autores parecían inspirados por el ejemplo de ALIEN BODIES y de repente comenzaron a salir libros más experimentales, mucho más osados. Ejemplos notables fueron THE SCARLET EMPRESS de Paul Magrs, que introdujo al personaje de Iris Wildthyme, una Time Lady de Gallifrey que viaja en el tiempo en un Tardis con forma de camión rojo de doble piso. En mil y una formas, en su forma de hablar, de vestir, en su irreverencia y hasta en su apariencia física, Iris es el antepasado directo de River Song en la nueva serie de televisión. REVOLUTION MAN de Paul Leonard y THE BANQUO LEGACY de Justin Richards son otras dos novelas memorables de esos primeros años. El arco de Faction Paradox termina oficialmente en THE ANCESTOR CELL donde un desesperado Doctor debe borrar de la existencia a Gallifrey y a todos los demás Time Lords para salvar al universo. No solo destruirlos sino hacer que nunca existieran, causando la última paradoja. Traumado por su terrible acto de genocidio el Doctor pierde la memoria y es depositado por Compassion, su Companion que era una Tardis viviente, en el planeta Tierra al final del siglo XIX para recuperarse. Sin recuerdos ni identidad, lo único que el Doctor tiene es el embrión de un Tardis del tamaño de una caja de cerillos que crecerá a su tamaño normal al final de cien años. Este fue un intento de la BBC por apretar un colosal reset button. Reiniciar las aventuras del Doctor desde cero, sin ninguna continuidad que sirviera de bagaje. Así, seguimos la nueva vida del Doctor a lo largo de estos cien años. Algunos de los mejores EDA son los que ocurren en este periodo, desde CASUALTIES OF WAR de Steve Emmerson (que recuerda mucho a las novelas literarias de Pat Barker sobre veteranos traumados de la Primera Guerra Mundial) hasta la ambiciosa THE TURING TEST de Paul Leonard, escrita desde el punto de vista de Alan Turing (que se enamora del Doctor), Graham Greene, y Joseph Heller. Las escenas del homosexual Turing descifrando códigos Nazi (y extraterrestres) con su máquina Enigma son los mejores de la novela.


Mientras todo esto ocurría en los EDA, hay que decir que los PDA no se quedaban atrás. Muchos de los escritores eran los mismos de Virgin e intentaban continuar varias de las ideas y conceptos iniciados en la anterior serie de libros, aun si los patrones de la BBC se enojaban. Por ejemplo, MILLENNIUM SHOCK (1999) de Justin Richards es una secuela directa de la MA de 1995, SYSTEM SHOCK. Mark Gatiss, bien conocido hoy en día por sus guiones para DOCTOR WHO y SHERLOCK (y además por sus actuaciones. Él es quien interpreta a Mycroft) nos ofreció algunas de las mejores PDA, como THE LAST OF THE GADERENE que, junto con la sicodélica VERDIGRIS de Paul Magrs, son de las favoritas de los Trads por el fiel retrato de los años de Pertwee como el Tercer Doctor. Al Sexto Doctor tampoco le fue tan mal con la alucinante THE QUANTUM ARCHANGEL de Craig Hinton, por si sola una historia mucho mejor escrita que cualquiera de las que le tocó protagonizar en la televisión en los años 80s. WOLFSBANE de Jacqueline Rayner, con Harry Sullivan encontrándose al amnésico Octavo Doctor, es preciosa por razones que no puedo echar a perder aquí.


TOMB OF VALDEMAR de Simón Messingham es una excelente recreación de los años de horror gótico de Hinchcliffe y Holmes. ASYLUM, de Peter Darvill-Evans, la última historia de Nyssa, años y décadas después que se alejó del Quinto Doctor, es bellísima y conmovedora aun si no conoces al personaje. IMPERIAL MOON de Christopher Bulis es una maravillosa fabula steampunk. THE WITCH HUNTERS de Steve Lyon, con el Primer Doctor viajando a Salem durante la quema de brujas en el siglo XVII es otro gran libro. Las PDA del Séptimo Doctor nunca fueron tan buenas como las NA de Virgin pero ILLEGAL ALIEN se defiende con brío y entusiasmo. El 35 aniversario de Doctor Who fue celebrado con la enigmática THE INFINITY DOCTORS de Lance Parkin, donde jamás se identifica al misterioso Doctor que la protagoniza…



De vuelta en los EDA, Lawrence Miles sorprendió a todos al regresar en 2001 a la BBC y nos entregó una de las mejores novelas de toda la serie, THE ADVENTURESS OF HENRIETTA STREET donde introduce al enigmático Sabbath e inicia un nuevo arco. Casi 400 páginas de letra pequeñita, repleto de detalles históricos, este es el libro que Alan Moore hubiera escrito si trabajara para la BBC. El Doctor se prepara para su más grande batalla… casándose con la madame de un burdel en 1782. Una vez más, varios fans se preocuparon por la dirección a donde el demente Miles pretendía llevar a su amado personaje y la BBC quiso intervenir, esta vez con más cuidado. Aun a pesar de todo esto, muchas de las mejores novelas se escribieron como parte de este arco, como HISTORY 101 de Mags Halliday, donde un error en la Guernica de Picasso hace que el Doctor viaje a Barcelona para ser testigo de los horrores de la Guerra Civil española en carne propia al lado de George Orwell. CAMERA OBSCURA de Lloyd Rose, y ANACROPHOBIA de Jonathan Morris son otras que recuerdo con cariño. Novelas que llevaron al Doctor mucho más allá de lo que jamás había llegado. Eran tiempos emocionantes para ser seguidor del personaje.


Y por supuesto, todo acabó… De nuevo. De la misma manera que DOCTOR WHO: THE MOVIE mató la línea de novelas de Virgin, el inicio de la nueva serie de televisión con Christopher Eccleston en 2005 puso fin a las novelas de la BBC. A partir de ese momento saldrían un manojo de novelas por año, ahora bajo el nombre de las New Series Adventures y utilizando a los nuevos personajes, pero salían casi como si por compromiso y nada más. Salvo por algunas excepciones notables, como THE WHEEL OF TIME, un PDA escrito por Stephen Baxter donde salen el Segundo Doctor, Zoe y Jamie, o HARVEST OF TIME de Alastair Reynolds, un PDA con el Tercer Doctor, Jo y el Master, la calidad nunca volvió a ser la misma. Contratar a escritores famosos de CF parecía hasta un simple ardid publicitario. Cuando las novelas eran los únicos medios de expresión para el universo de DW los escritores dedicaban todas sus energías a los EDA y PDA. Ahora se hacía con la nueva serie de TV. No tenía caso cualquier otra cosa.  Pero no importaba. Las novelas habían logrado valientemente su cometido. Nos habían llevado de un extremo al otro, desde la prematura cancelación de DW en 1989 hasta el debut de la nueva serie en 2005. Nos habían acompañado fielmente durante los Años Obscuros, ese yermo de más de 15 años cuando el Doctor estuvo ausente de las pantallas. Es innegable que la ambición y sofisticación en los guiones de la nueva serie de TV le deben todo a las novelas de Virgin y la BBC. En efecto, muchos de los novelistas de ambas líneas se volvieron guionistas de la nueva serie. El desarrollo de los personajes, sobre todo los Companions es herencia directa de las novelas (en la serie de TV original la verdad es que los Companions solo existían como eye candy y para que el Doctor tuviera una excusa para explicarnos la trama en voz alta). El Doctor enamorándose, la Time War, los villanos ambiguos, las Companions y sus frustraciones sexuales con el Doctor. Todo esto lo vimos primero en las novelas. En 2005 terminaron las dos líneas, las EDA con 73 novelas en su haber, y las PDA con 76 libros. En la última EDA, THE GALLIFREY CHRONICLES de Lance Parkin, Gallifrey y los Time Lords regresaron, justo a tiempo para la nueva serie de TV. El resto, como dicen por ahí, es historia…

sábado, 15 de octubre de 2016

LAS NOVELAS DE DOCTOR WHO (Capitulo Uno)

No tienen idea del gusto que me da que hoy en día DOCTOR WHO sea un verdadero fenómeno social a nivel internacional y todo el mundo conoce al personaje, e inclusive que más de la mitad de los seguidores sea público femenino. Esto no siempre fue el caso, sin embargo, y temo que mucha gente lo haya olvidado. Los días más obscuros ocurrieron cuando cancelaron la serie original en 1989, después de 26 años al aire, y parecía que no iba a regresar jamás. El fin de una era. Hay que mencionar que aun cuando la transmitían cada semana nunca gozó de la popularidad actual, por lo menos no en México. Todos sabían de STAR TREK y STAR WARS pero DW parecía reservado a un grupo muy contado de seguidores. Fans que de repente se habían quedado sin su dosis semanal. Todo esto cambió en 1991 cuando Virgin inició su serie de novelas de Doctor Who.


Desde siempre habían existido las novelizaciones de historias que habían salido al aire, libros escritos con un estilo muy burdo y simplón, casi como si para niños pequeños. La nueva iniciativa de Virgin pretendía ser algo distinto. Historias nuevas escritas para un público más sofisticado que había crecido con el programa a lo largo de los años y ya no eran niños. Usualmente hay un estigma asociado con novelas sobre franquicias de televisión o de cine. La percepción más común es que no son muy buenas, punto. El otro defecto que le ven algunos fans es que “no son canon”, es decir, no son parte de la continuidad oficial. Es fan-fiction. La primera critica es, por desgracia, muy cierta. De los cientos y cientos de novelas escritas en el universo de STAR TREK, por agarrar un ejemplo al azar, me consta (habiendo leído apenas un manojo) que, salvo contadas excepciones, la gran mayoría son bastante mediocres. Aceptables en el mejor de los casos, pero olvidables aun entonces. No les voy a decir que las novelas de DW son diferentes. Hay muchas que no tienen  ningún mérito. Olviden merito literario, ni siquiera son entretenidas. Pero lo que si les puedo decir es que también hay un sorprendente número de novelas bastante buenas. Por supuesto esto no es debido a que DW sea mejor que ST (antes de que me empiecen a gritar). Las razones quizá se deban a que en los 90s la franquicia de ST tenía varias series de televisión, bastante bien escritas (en general) mientras que DW no tenía ninguna otra forma de desahogo más que los libros de Virgin. Quizá sencillamente los escritores de DW estaban más desesperados.


Estos escritores no eran profesionales sino viejos fans de la serie que habían empezado a publicar artículos en la DOCTOR WHO MAGAZINE. Algunos eran guionistas de la serie de televisión. Sorprendentemente muchas de las mejores novelas salieron del primer grupo. En todo caso, lo único que tenían en común era su entusiasmo y cariño honesto por el personaje. Había dos líneas: la de New Adventures, que lidiaba con las aventuras del Séptimo Doctor (donde se había quedado la serie original en el momento de la cancelación) y las Missing Adventures, que trataban sobre historias “perdidas” de los primeros seis Doctores. En la parte de atrás de las MA decía dónde exactamente ocurría esa aventura en particular (entre cuál y cuál historia de la serie de TV). Es decir, era un producto de ñoños para ñoños que nos divertíamos discutiendo por qué ocurría ahí. Era en las NA, sin embargo, que lo más emocionante ocurría. Si son ancianos como un servidor, quizá recuerden que el Séptimo Doctor, interpretado por Sylvester McCoy, después de un inicio incierto, se había convertido poco a poco en un personaje bastante obscuro. Ya no el sonriente Tom Baker, tan lleno de energía frenética en cada escena, ni el amable Peter Davison (tan bonachón que a veces pecaba de ineficiente), el Séptimo Doctor era un maestro del ajedrez, calculador, manipulador. Solo hasta el final de la historia (como en la inolvidable “Remembrance of the Daleks”) se daba uno cuenta que él lo había planeado todo de antemano para destruir a sus enemigos. Esa fue la gran  tragedia de la cancelación de 1989, que interrumpieron el desarrollo de un personaje fascinante a la mitad. La calidad de los guiones en esa última temporada, además, fue de un nivel altísimo, como la experimental “Ghost Light” o “Curse of Fenric”. Muchos de los escritores de las NA intentaron continuar este tipo de ambiciosas narraciones en sus novelas. Desde el principio las novelas se inclinaron por una ciencia-ficción más sofisticada y temas que habían sido considerados demasiado adultos para la serie de televisión.  Más de un lector se quejó por el nivel de violencia y sexo y groserías presentes en los libros. El Séptimo Doctor de las NA fue llevado hasta sus últimas posibles consecuencias, sacrificando a sus Companions por un bien mayor (como en LOVE & WAR de un entonces desconocido Paul Cornell) y sus historias tenían finales moralmente ambiguos. Novelas como SANCTUARY de David McIntee y HUMAN NATURE de Cornell (que el mismo Cornell adaptaría para la nueva serie de televisión en 2008 en uno de los dobles episodios más recordados) demostraban la enorme ambición de Virgin. Y así fue que inició la gran controversia…


Existía un grupo de fans que argumentaban que los libros ya no se parecían a su amada serie de TV. Esto no era la continuación de DW sino las historias (buenas o malas) de otro personaje completamente diferente. Este grupo acabó recibiendo el apodo de “Trads” por tradicionalistas. Había un segundo grupo que apoyaban con mucho entusiasmo lo que Virgin pretendía. Qué caso tenia, era su argumento, que en un libro donde no hay problemas de modestos presupuestos y los efectos especiales están limitados tan solo por la imaginación del autor y el lector, el intentar reproducir una historia donde una invasión consiste en tres actores en disfraces en vez de armadas espaciales sin número. La serie no se podía quedar atorada, el personaje y su universo debían crecer. A este grupo se les llamó los “Rads”, por radicales. El pleito se extendió a una interminable serie de discusiones en un naciente medio llamado “el internet” en los primeros message boards. Esta división de opinión entre los Trads y los Rads no se limitaba a los lectores. Muchos de los escritores tenían la misma preocupación (de nuevo, hay que recordar que iniciaron como fans). La solución de Virgin fue simplemente Salomónica, y ofrecieron ambos tipos de historias al público. Por razones obvias, las MA (que lidiaban con Doctores del pasado) son las que más se prestaban para historias tradicionales. Ejemplos excelentes son THE ROMANCE OF CRIME o THE WELL-MANNERED WAR, ambas de Gareth Roberts (que logra reproducir a la perfección los años del productor Graham Williams de fines de los 70s, que remplazó las historias de miedo de Philip Hinchcliffe y Robert Holmes con las de escritores nuevos como un muy joven Douglas Adams, que se inclinaban más por el humor. Los diálogos entre el Cuarto Doctor y Romana, en particular, verdaderamente evocan el “show de Tom y Lalla” de esos años). Al mismo tiempo hubo varios MA bastante ambiciosos, el tipo de historia que jamás habríamos visto en la televisión, como por ejemplo DANCING THE CODE y VENUSIAN LULLABY, ambas de Paul Leonard, THE EMPIRE OF GLASS de Andy Lane o THE MAN IN THE VELVET MASK, del siempre impredecible Daniel O´Mahony, donde el Primer Doctor conoce al Marqués de Sade. Cada quien puede juzgar como mejor le parezca y tiene derecho a su propia opinión que es tan válida como la mía, por supuesto. Personalmente yo siempre estuve del lado de los Rads.


Como pueden ver existía un aspecto no muy sofisticado en las portadas, casi como si fueran producciones de aficionados (que, en cierta forma, es exactamente lo que eran). Virgin mantuvo ese look desde el principio intencionalmente. Era evidente que estas novelas, para bien o para mal, eran hechas por fans para fans y no había razón para ocultarlo. En efecto, esto ayudó mucho a la hora de las ventas y no dudo que sea gran parte de la razón por la que hasta el día de hoy las novelas de DW de Virgin son recordadas con cariño por muchos de nosotros. Y entonces llegó la campanada de muerte…


Con la aparición de la DOCTOR WHO: THE MOVIE en 1996 todo cambió. Parecía que el Doctor por fin regresaba, ahora con una octava encarnación interpretada por Paul McGann. El mismo Sylvester McCoy aparece en la película, en una melancólica escena obviamente influenciada por el personaje de las novelas, tocando el piano en su Tardis mientras espera su inminente muerte en la soledad donde todas sus manipulaciones lo han conducido. La película se vendió como un posible piloto para una nueva serie, ahora con capital norteamericano. Por tal razón la BBC decidió cancelar la licencia de Virgin y empezar a publicar sus propias novelas ahora con el Octavo Doctor como estandarte. Después de 61 New Adventures y 33 Missing Adventures, Virgin nos decía adiós. Era el fin de otra era.


CONTINUARA...